El escritor y periodista Jaime Bayly generó polémica al revelar que obtuvo importantes ganancias revendiendo entradas para el Copa Mundial de la FIFA 2026. Durante una de sus intervenciones, aseguró que el negocio le dejó más dinero que la venta de sus libros y justificó sus declaraciones con comentarios en tono humorístico.**
Bayly contó que compró, junto con su esposa, varias entradas para asistir a los encuentros del Mundial 2026. Sin embargo, al observar la alta demanda de boletos entre los aficionados que llegaron a Estados Unidos para seguir el torneo, decidió venderlos en plataformas digitales a precios muy superiores a los originales.
El conductor reconoció abiertamente que la reventa fue altamente rentable. Incluso afirmó que obtuvo mayores ingresos con esta actividad que con su carrera como escritor, una declaración que rápidamente generó reacciones entre sus seguidores y usuarios de redes sociales.
Durante su relato, Bayly explicó que aprovecharon el interés de miles de hinchas extranjeros que buscaban boletos para los partidos del Mundial. Según dijo, muchas personas aceptaban pagar los elevados precios con tal de asegurar su ingreso a los estadios.
El escritor también utilizó un tono irónico para referirse a la situación. En medio de sus comentarios, ofreció disculpas de manera sarcástica y expresó que "alguien tiene que pagar el colegio de mi hija", frase que se viralizó rápidamente y se convirtió en uno de los temas más comentados en redes sociales.
Asimismo, hizo otras bromas relacionadas con los posibles compradores de las entradas, manteniendo el estilo provocador que lo ha caracterizado a lo largo de su trayectoria como periodista y presentador de televisión.
Las declaraciones de Jaime Bayly reavivaron el debate sobre la reventa de entradas en eventos deportivos internacionales. Aunque esta práctica está restringida o regulada en distintos países, miles de boletos suelen comercializarse a través de plataformas digitales, donde los precios pueden multiplicarse debido a la alta demanda.
Hasta el momento, el escritor no ha informado si sus declaraciones corresponden a una confesión literal o si forman parte del tono satírico e irreverente que suele utilizar en sus programas y publicaciones. Sin embargo, sus palabras han generado amplio debate entre los aficionados al fútbol y usuarios de redes sociales, quienes cuestionan tanto la reventa de entradas como la ética de lucrar con la pasión de los hinchas.