Minem ordena frenar GNV y taxistas estallan en Lima tras una resolución que prohíbe vender gas natural a vehículos livianos. La medida rige por catorce días y alcanza a taxis, mototaxis y autos particulares en plena emergencia por el ducto de Camisea. En los grifos, trabajadores exhiben copias de la resolución y comunicados de Cálidda para justificar la negativa ante usuarios indignados.
Un video grabado en Ica muestra a una operadora explicando que el suministro se prioriza solo para consumo residencial y comercial. Los conductores replican que la norma “no menciona particulares” y preguntan si la orden viene directamente del presidente Balcázar. Aun así, los despachadores se niegan a cargar “aunque sea 10 solcitos”, alegando que arriesgan sanciones si incumplen.
Colas interminables y costos que se disparan
En distritos como La Victoria, Cercado, Carabayllo y San Juan de Lurigancho se reportan colas de horas para conseguir GNV. Conductores señalan que el combustible es clave para mantener tarifas competitivas, porque la gasolina resulta prohibitiva para el taxi urbano. La Asociación Automotriz estima unos 350 mil vehículos a GNV, en su mayoría unidades livianas dedicadas al transporte diario. Un especialista advierte que un taxista que hoy gasta S/600 en GNV podría llegar a pagar más de S/2.100 si migra a gasolina, un salto que obliga a subir tarifas o reducir recorridos. Minem ordena frenar GNV y taxistas estallan en Lima mientras crecen las presiones políticas para revisar el alcance real de la resolución.


