De Soto destapa la ‘vaca de mil pezones’

| Fuente: Canal N

Hernando de Soto narra cómo se quebró el plan para liderar un gabinete independiente, tras aceptar la invitación presidencial para “cambiar el rumbo del país”. Él puso una condición central: conformar un equipo técnico, alejado de los intereses partidarios que aún controlan el aparato estatal.​

Tras presentar una lista de siete nombres de confianza y asesores internacionales, dejó de recibir respuestas desde Palacio. Mientras esperaba la juramentación, crecieron los rumores de presiones para mantener a viejos cuadros en puestos clave del Ejecutivo. En ese momento, las llamadas insistentes de César Acuña marcaron el punto de quiebre, que De Soto decidió no atender para evitar vínculos con la repartija tradicional.​

Un gabinete que nunca cambió de rostro
El economista asegura que no fue manipulado, sino que puso a prueba la voluntad real de cambio y el gobierno no la superó. Ninguno de los siete nombres propuestos fue incorporado y su eventual rol quedó reducido a una figura decorativa para maquillar continuidades. De Soto graficó el escenario con una metáfora dura: un Estado convertido en “vaca muy gorda con aproximadamente mil pezones”, disputados por intereses de siempre.​

Ahora anuncia un comunicado con el detalle de las llamadas y negociaciones, para dejar constancia de por qué se frustró el giro prometido. Su versión vuelve a poner sobre la mesa la crisis de cuotas políticas en el Estado peruano y la dificultad de romper con la partidocracia.​