IGP aclara: sismos en Sudamérica no siempre se relacionan

El Instituto Geofísico del Perú (IGP) aclaró que la ocurrencia de varios sismos en distintos puntos de Sudamérica y en fechas cercanas no significa que estos eventos estén necesariamente relacionados. La explicación surge tras el terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia y los movimientos telúricos reportados recientemente en otros países de la región.

El jefe institucional del IGP, Hernando Tavera, explicó que cada sismo debe analizarse de manera individual. Para determinar sus características y posible origen se consideran factores como la ubicación, profundidad, magnitud y el contexto tectónico de cada evento.

Tavera precisó que la cercanía temporal entre sismos ocurridos en Chupaca, Junín, Venezuela y Colombia no es suficiente para establecer una conexión directa entre ellos. Por ello, pidió evitar conclusiones sin sustento científico sobre una posible cadena de movimientos sísmicos en Sudamérica.

El especialista también recordó que Perú es un país altamente sísmico y que la población debe mantenerse preparada ante una eventual emergencia. Los efectos de un terremoto no dependen solo de su magnitud.

También influyen la profundidad del movimiento, la distancia respecto al epicentro, las características del suelo y la vulnerabilidad de las edificaciones. Estos factores pueden determinar el nivel de daño que genera un sismo en una ciudad.

En el caso peruano, gran parte de la actividad sísmica está vinculada con la subducción de la placa de Nasca bajo la placa Sudamericana. Este proceso ocurre frente a las costas del país y genera acumulación y liberación de energía en el interior de la Tierra.

El IGP realiza un monitoreo permanente mediante el Centro Sismológico Nacional. Esta vigilancia permite conocer dónde ocurren los sismos, a qué profundidad se producen y cuál es su magnitud.

La información científica generada por el organismo busca mejorar el conocimiento sobre el peligro sísmico y contribuir a la reducción del riesgo de desastres.

El IGP también explicó por qué un sismo puede afectar de manera distinta a las ciudades. Los suelos blandos, formados por materiales como arena, agua o relleno, pueden amplificar las ondas sísmicas. En cambio, los suelos más compactos tienden a atenuarlas.

Por ello, la calidad de las construcciones resulta clave. Las viviendas que no consideran criterios de diseño sismorresistente pueden presentar una mayor vulnerabilidad frente al movimiento del terreno.

Ante este escenario, el IGP reiteró la importancia de fortalecer la cultura de prevención y preparación sísmica en todo el Perú. FOTO: AGENCIA ANDINA