El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encendió las alarmas internacionales al advertir sobre el posible fin del régimen en Irán. A través de Truth Social, el mandatario aseguró que “47 años de extorsión, corrupción y muerte” podrían terminar en cuestión de horas, en medio de una creciente tensión geopolítica en Medio Oriente.
Las declaraciones de Trump coinciden con una ofensiva contra infraestructura estratégica iraní. Diversos ataques impactaron puentes, carreteras y líneas ferroviarias en distintas regiones del país. Uno de los hechos más graves ocurrió en Kashan, donde un puente ferroviario fue destruido, dejando víctimas mortales. En Qom, los daños afectaron rutas clave hacia Teherán, mientras que en el norte una autopista vital quedó inhabilitada tras un bombardeo.
Además, la isla de Kharg, principal punto de exportación petrolera de Irán, fue sacudida por ataques que amenazan el suministro energético global. Este escenario incrementa la preocupación por una posible crisis internacional con impacto en los mercados.
En este contexto, Trump advirtió que “toda una civilización podría desaparecer”, aunque también dejó abierta la posibilidad de una transformación política positiva si se concreta un cambio de régimen con nuevas autoridades.
El plan estratégico de Estados Unidos incluye el control del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo. El mandatario considera que asegurar este paso es clave para evitar efectos negativos en la economía global. Incluso planteó la posibilidad de imponer peajes a los buques que transitan por esta vía.
La crisis en Irán y las declaraciones de Trump generan incertidumbre en la comunidad internacional. Analistas advierten que cualquier escalada podría tener consecuencias económicas, políticas y sociales a nivel mundial. Por ahora, el escenario sigue en desarrollo y mantiene en alerta a gobiernos y mercados.