Científicos captan cómo nace un nuevo fondo oceánico

Un equipo de científicos logró observar por primera vez y en tiempo real cómo se rompe la corteza terrestre y nace un nuevo fondo oceánico en las profundidades del océano Índico, un fenómeno geológico considerado excepcional por la comunidad científica. El hallazgo, publicado en la revista Nature, ofrece nuevas evidencias sobre el proceso de formación de la corteza oceánica y la dinámica de las placas tectónicas.

La investigación fue liderada por geofísicos franceses encabezados por Jean-Yves Royer, de la Universidad de Brest. En febrero de 2024 instalaron una red de instrumentos a unos dos kilómetros de profundidad para estudiar una dorsal oceánica ubicada en el sureste del océano Índico. Apenas dos meses después ocurrió un evento que normalmente se registra solo una vez cada cuatro décadas.

El fenómeno comenzó el 24 de abril de 2024 con una intensa secuencia de terremotos. En las dos primeras horas, una parte del lecho marino descendió más de un metro debido a la fractura de la corteza terrestre. Poco después, enormes cantidades de magma ascendieron desde el manto y salieron a la superficie a través de una gigantesca fisura.

Durante 16 días, los investigadores registraron el flujo de aproximadamente 160 millones de metros cúbicos de lava, suficiente para crear nueva corteza oceánica. Al finalizar el proceso, el fondo marino se había hundido cerca de cuatro metros y ambos lados de la grieta se separaron más de un metro, ampliando la dorsal oceánica.

Los expertos explican que este fenómeno forma parte de la expansión del fondo oceánico, un proceso fundamental de la tectónica de placas mediante el cual las placas terrestres se separan lentamente y generan nueva corteza. Aunque este mecanismo era ampliamente conocido por estudios geológicos, nunca había sido documentado en tiempo real.

El profesor Douwe van Hinsbergen, de la Universidad de Utrecht, calificó el descubrimiento como un acontecimiento extraordinario. Señaló que las mediciones confirman teorías sobre la resistencia de las placas tectónicas y el comportamiento de las dorsales oceánicas, aportando evidencia directa sobre la formación del planeta.

Este histórico registro permitirá mejorar la comprensión de los procesos internos de la Tierra, el origen de los océanos y la evolución de la superficie terrestre, además de abrir nuevas oportunidades para investigar terremotos submarinos, actividad volcánica y la dinámica del interior del planeta.

IMAGEN: GEMINI AI